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sábado, 4 de diciembre de 2010


Haití, U.S.A. y los caminos del cólera

 

Por:  Salvador Capote ( Dr. en Medicina )

 
 
En medio de denuncias sobre masacres de civiles por militares estadounidenses en Irak y Afganistán; de revelaciones en Wikileaks acerca de la impúdica política exterior de Estados Unidos; y de amenazas espeluznantes de una posible extensión de las guerras imperiales a Irán y Corea del Norte, una noticia nos alegró el corazón: la decisión del Partido y el Gobierno cubanos, anunciada por Fidel, de reforzar la Brigada Médica en Haití con un contingente compuesto por 300 médicos, enfermeras y técnicos de la salud, lo que eleva a más de 1 200 el número de colaboradores sanitarios enviados por Cuba a la hermana nación.
 
Los internacionalistas cubanos prestan servicios de salud en Haití desde hace muchos años y numerosos jóvenes de este país se forman como médicos en las universidades cubanas. Mucho antes del terremoto, del huracán y de la epidemia del cólera ya los cubanos estaban allí curando enfermos, salvando vidas. Con el apoyo fraterno de Venezuela, pronto Haití contará con 49 centros y 1 100 nuevas camas, atendidos por médicos cubanos y latinoamericanos egresados de sus escuelas de medicina, para enfrentar la epidemia. La eficacia de estos centros es tan grande que han llegado a reducir prácticamente a cero el número de fallecidos..  José Martí y Simón Bolívar se dan la mano junto al pueblo que tanto ayudó a la independencia de nuestra América, para impedir que se apague la sonrisa de los niños haitianos.
 
Me pregunto cuántas personas han salvado o salvarán sus vidas gracias a este maravilloso ejemplo de solidaridad e internacionalismo. Nadie puede conocer la cifra exacta pero, con toda seguridad, no será menor de  varias decenas de miles.
 
Sin embargo, la mayor obligación  moral de prestar ayuda al pueblo haitiano no es de Cuba ni de Venezuela sino de Estados Unidos y no por lo rico y poderoso que es este país, que debiera ser causa suficiente, sino por su larga y profunda experiencia en la manipulación del vibrión colérico y de la forma en que afecta la salud y la vida del ser humano.
 
Esta experiencia la heredó Estados Unidos de científicos japoneses que llevaron a cabo un programa de guerra biológica  durante la Segunda Guerra Mundial. Como parte de ese programa, más de mil pozos de agua potable en Manchuria fueron contaminados con el vibrión del cólera y gérmenes afines. En otros experimentos,  los japoneses no sólo infectaban a los prisioneros de guerra sino que, para descubrir los efectos en los órganos internos de la enfermedad, sacrificaban durante el proceso mediante disección en vivo (vivisección) a cierto número de infectados. Los prisioneros eran en su mayoría chinos pero también de otras nacionalidades incluyendo norteamericanos. Alrededor de 580 000 chinos fueron asesinados utilizando gérmenes patógenos. (1)
 
El principal cerebro y brazo de la guerra biológica era el general Ishii Shiro, de familia aristocrática. La principal instalación creada por él, el Instituto Ping Fan (Unidad 731) de horrenda y criminal historia, estaba situada en el poblado de ese nombre, cerca del Ferrocarril del Sur de Manchuria y poseía una guarnición de 3 000 científicos, técnicos y soldados. Ishi Shiro creó también otras 18 instalaciones similares pero más pequeñas y fue el creador del campo de concentración de Zhong Ma. (2)
 
Al finalizar el conflicto, los militares norteamericanos lograron capturar a Ishi Shiro. Los soviéticos exigieron  juzgarlo por sus  crímenes de guerra  pero Estados Unidos rehusó entregarlo. Lo que sucedió después se mantuvo en secreto durante más de treinta años. Finalmente se supo que Ishii Shiro había pactado con el gobierno norteamericano su liberación a cambio de revelar en detalle todos los secretos del programa de guerra biológica.  Un memorandum “top secret” transmitido a Washington por cable el 6 de mayo de 1947 comunicaba: “Ishii afirma que si se le garantiza mediante un documento  inmunidad por crímenes de guerra para él, sus superiores y sus subordinados puede describir el programa [de guerra biológica] en detalle”. (3)
 
A pesar de que 1 174 soldados norteamericanos habían sido asesinados en atroces experimentos por la Unidad 731, (4) Ishii Shiro pasó a ser de esta manera el principal asesor del gobierno de Estados Unidos en el campo de las armas biológicas de destrucción masiva y encontró en Camp Detrick, Maryland (su nombre cambió a Fort Detrick posteriormente)  alumnos muy aventajados. Fue él quien enseñó a sus colegas estadounidenses la técnica de cultivar el cólera y otros patógenos en grandes tanques de aluminio. Podía recogerse una cosecha de vibriones cada 24 horas. La capacidad productiva del Instituto  Ping Fan –según investigadores rusos- había llegado a ser de ocho toneladas de bacterias por mes. La principal instalación norteamericana creada  para la fabricación de microrganismos, situada en Vigo, Indiana, podía producir cien toneladas, es decir, una cantidad doce veces mayor. (5)
 
El monstruo Ishi Shiro murió en 1959 después de disfrutar de un generoso retiro militar. Muchos de sus colaboradores, criminales de guerra que obtuvieron también inmunidad,  alcanzaron  posiciones relevantes en el mundo de los negocios o altos cargos administrativos y académicos. Algunos, pudieron continuar sus experimentos asesinando seres humanos durante la Guerra de Corea y la Guerra de Vietnam, pero  no ya como enemigos sino como aliados al servicio de Estados Unidos.
 
A partir de l948 y durante la década de los cincuentas, microbiólogos norteamericanos, en colaboración con británicos y canadienses, realizaron experimentos con gérmenes vivos en aguas de las islas del Caribe, por lo menos en tres ocasiones,  con el fin de determinar el comportamiento de nubes de bacterias dispersadas en el aire:  Operación “Harness” en 1948, Operación “Ozone” en 1953 y Operación “Negation” en 1954. Todo lo concerniente a estos ensayos biológicos permanence aún sin desclasificar. (6)
 
En 1951 el esfuerzo principal  en la preparación para la guerra biológica se trasladó de Fort Detrick, en Maryland, a una instalación cercana a la base aérea de Agsugi, en Yokohama, Japón, donde operaba la llamada Unidad 406 (Medical General Laboratory of the U.S. Army’s Far East Medical Section). Su desarrollo fue tan rápido que poco tiempo después fue necesario abrir nuevos laboratorios en Kyoto. (7) El traslado al Lejano Oriente facilitaba el uso de estas armas en la recién comenzada Guerra de Corea. Corea del Norte, al igual que posteriormente Vietnam, se convirtió en campo de experimentación para todo tipo de armas incluyendo las armas biológicas. El 22 de febrero de 1952, Bak Hun Yung, Ministro de Relaciones Exteriores de Corea del Norte, en documento oficial dirigido al Secretario General de Naciones Unidas, acusó al gobierno norteamericano de llevar a cabo una guerra bacteriológica contra su país. Dos días después, su homólogo chino, Chou En Lai, reveló que, en solo una semana, 448 aviones de Estados Unidos, en 68 ocasiones, habían dispersado insectos contaminados sobre el nordeste de China. El vibrión del cólera fue uno de los gérmenes utilizados.
 
 Ahora bien, ¿por qué el cólera ha sido y es una de las enfermedades preferidas para la guerra biológica? –La razón es muy simple: el cólera es una de las llamadas “enfermedades de los pobres” (nombres más apropiados serían: “enfermedades de los oprimidos”,  “de los marginados”, “de las desigualdades e injusticias sociales”) que prosperan solamente cuando las condiciones higiénicas son deplorables. Uno de los factores que han limitado históricamente el uso de armas biológicas ha sido el temor, de los que promueven criminalmente este tipo de agresiones, a que la epidemia provocada se salga de control, se  convierta en “boomerang” y termine causando más daño al agresor que al agredido. Pero en un país desarrollado, con abundante agua potable, amplias redes de alcantarillado y de eliminación de aguas albañales, y un buen sistema de servicios médicos, es prácticamente imposible una epidemia de cólera. En todo caso, si se produjese algún brote, solo afectaría a los barrios marginales cuya población es material desechable para los señores de la guerra.
 
Hay, además, otro factor importante. En el bien nutrido arsenal de vectores, tanto en la Unidad 406 como en Fort Detrick, no faltaron durante mucho tiempo las moscas infectadas con cólera, hasta que uno de los expertos canadienses en guerra biológica, el Dr. G.B. Read, demostró que no es necesario fabricar lo que la naturaleza ofrece ya gratuitamente. En el caso del cólera, no tiene sentido producir moscas infectadas en el laboratorio, con todos los peligros y complicaciones inherentes a esta operación y a la de transporte al objetivo, cuando éstas sobran en los sitios que serán objeto de ataques y pueden ser contamindas “in situ”. Read descubrió que el mejor sustrato es el salmón enlatado porque, además de constituir un medio muy nutritivo para los patógenos, posee un atractivo especial para los insectos vectores. (8)
 
Actualmente, sin embargo, sin desechar los viejos métodos, las investigaciones se mueven hacia la aplicación de  tecnología de punta de la biología molecular que, en buenas manos, puede ser de gran beneficio para la humanidad  pero que puede servir también a objetivos diabólicos. En 2001 fue descifrado completamente el código genético de la peste bubónica  y descubrimientos similares  se han realizado con la viruela y el cólera. Ahora, mediante métodos de ingeniería genética, puede modificarse el genoma de los microorganismos causantes de estas enfermedades, para bien o para mal.
 
En enero de 1991, por primera vez en todo el siglo XX y en todo el continente americano surgió un brote de cólera en Perú que se extendió rápidamente por numerosos países de América del Sur y Central. En Africa, el cólera se ha presentado con fuerza recientemente en varios países africanos. En agosto de 2008 surgió en forma explosiva una epidemia en Zimbabwe. El diario “Herald” de Harare, señaló que el embajador de Estados Unidos, antes de que surgiera el brote, había comentado muy sospechosamente que se estaban preparando (los norteamericanos) para el surgimiento de la epidemia. Robert Mugabe acusó a los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña de introducir la enfermedad y del empeoramiento de la situación debido a las sanciones económicas impuestas.
 
Hemos repasado sucintamente algunos de los hechos que demuestran la larga experiencia de Estados Unidos con el microorganismo causante del cólera. Me parece que no sería pedir demasiado que sus vastos conocimientos los utilice ahora en la lucha contra la epidemia en Haití. El obstáculo, tal vez insalvable, es que Washington es parte raigal del problema. La indefensión del pueblo haitiano ante el cólera es el resultado de toda una herencia de explotación económica y opresión política por  regímenes gestados y apoyados por Estados Unidos. Si en algún lugar del mundo Estados Unidos, y anteriormente Francia, han mostrado con mayor crudeza sus feos rostros imperiales, racistas y prepotentes, ha sido precisamente en Haití. Baste con recordar la ocupación militar  por Estados Unidos entre 1915 y 1934, y el apoyo a las dictaduras de los Duvalier y a su banda de asesinos llamados “ton ton makouts”.
 
 La última fechoría fue el derrocamiento por los marines de Jean Bertrand Aristide en febrero de 2004, el secuestro del presidente legítimo y su exilio forzado en Africa del Sur. El paso siguiente fue la represión salvaje del movimiento por la democracia de Lavalas y la sustitución de los marines por MINUSTAH, “fuerza de estabilización” de la ONU. MINUSTAH consagró el golpe de estado ordenado por George W. Bush y masacró a los habitantes de los barrios humildes “pro-Aristide”, principalmente en Cité-Soleil. En la campaña represiva que tuvo lugar entre 2004 y 2006 fueron asesinados miles de partidarios de Lavalas.
 
¿En qué se diferencia MINUSTAH de un ejército de ocupación? –En nada, salvo que sus soldados no pertenecen al país invasor sino mayormente a países pobres del Tercer Mundo, como el Nepal de los mercenarios gurkhas, que no conocen ni entienden las raíces y características del conflicto y tienen la paga como única o principal motivación. En la historia de los contingentes de la ONU, como en todo ejército de ocupación, el problema del abuso sexual a niños ha sido compañía constante. Un informe de la organización “Save the Children” publicado en mayo de 2008, que denuncia estos hechos, se basa parcialmente en testimonios recogidos en Haití el año anterior. El estudio recoge historias de niños intercambiando sexo por comida, sexo forzado, prostitución y pornografía infantil, y tráfico de niños.
 
Las llamadas “fuerzas de paz” o de “estabilización” de la ONU son financiadas casi totalmente por Estados Unidos y los países de la OTAN y, por tanto, son ejércitos cuya misión no es otra que mantener o restablecer el statu quo en beneficio de las oligarquías locales y de los intereses neocolonialistas.
En Haití se está cometiendo un verdadero genocidio, si no por acción, al menos por omisión. La ONU es culpable por negligencia al no tomar las medidas necesarias para impedir la entrada del cólera. Estados Unidos es culpable por abandono, en el mejor de los casos. De los $1.5 billones prometidos después del terremoto, los haitianos no han recibido todavía un sólo centavo. Tal vez tengan razón los que consideran que en el fondo de todo está la obsesión delirante de Washington por impedir que un Haití, independiente y gobernado por un presidente legítimo, se una a los países bolivarianos  en el ALBA

EL SOCIALISMO ES LA SOLUCIÓN




El papel del trabajo en la transformación del hombre en mono


Posted: 03 Dec 2010 01:57 PM PST


En el año 1876 Federico Engels presentaba su ensayo “El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre”. Explicaba ahí cómo el trabajo cumple la histórica misión de ir creando un ser cualitativamente nuevo a partir de una especie anterior. Es decir: el trabajo como actividad creadora comenzaba a transformar la naturaleza y abría un capítulo novedoso en la historia.

Nunca hasta ese entonces –dos millones y medio de años atrás según lo que hoy día las ciencias arqueológicas pueden establecer– un animal había modificado consciente y productivamente su entorno. La actividad de las hormigas, de las abejas o de los castores, grandes “ingenieros” por cierto, no puede ser considerada una acción laboral en sentido estricto. Todas estas especies repiten desde tiempos inmemoriales su carga genética, no inventan nada nuevo, no se “desarrollan” y jamás, desde hace millones de años, evolucionaron en la forma de realizar su producción (los hormigueros o los panales son iguales desde siempre).

Fue cuando nuestros ancestros descendieron de los árboles y comenzaron a tallar la primera piedra cuando puede decirse que hay “trabajo” en sentido humano, como actividad creadora, como práctica que transforma el mundo natural y va transformando al mismo tiempo a quien la lleva a cabo. Y desde que arrancó esa primera actividad con el primer homo habilis –en África, en lo que hoy es el norte de Tanzania– la evolución ha sido continua y a velocidades cada vez más aceleradas. En esa perspectiva, entonces, el papel del trabajo –como lo afirmara Engels– ha sido fundamental: fue la instancia que “creó” al ser humano. Pasamos de monos a seres humanos por el trabajo...

Es en esa lógica que tiene sentido entonces lo dicho por Hegel: “el trabajo es la esencia del ser humano”. Gracias al trabajo dejamos de ser monos, nos civilizamos, dejamos atrás el mundo animal y fuimos construyendo un ámbito enteramente simbólico: fue quedando superado el instinto reemplazándose por la cultura.

La historia del ser humano, en definitiva, es la historia en torno a cómo fue organizándose ese acto tan especial, tan fundamental y definitorio que es el trabajo. Desde que nuestra especie pudo producir más de lo que necesitaba para sobrevivir, desde que hubo excedente, empezaron los problemas. Alguien –el más fuerte, el más listo, el más sinvergüenza, no importa– se apropió del excedente y surgieron las diferencias de clase social. Y así venimos hace ya varios milenios, a los tropezones, entre luchas a muerte entre poseedores y desposeídos, entre guerras y violencia (“la violencia es la partera de la historia” dijo Marx).

Los que quedaron como propietarios en esta lucha de clases –sean amos esclavistas, casta sacerdotal, señores feudales, o más recientemente burguesía industrial, accionistas, banqueros, etc.– no ceden ni un milímetro de sus privilegios. Por otro lado, las grandes mayorías perjudicadas, que son los verdaderos productores de la riqueza social, los auténticos trabajadores –esclavos, campesinos pobres, obreros industriales, asalariados de toda laya (inclúyanse ahí los trabajadores intelectuales), etc.– arrancan beneficios y mejoras en sus condiciones de vida sólo a través de una lucha denodada contra sus opresores. Esa es la dinámica de la vida social.

Si el trabajo es la esencia de nuestra existencia, tal como están las cosas lo menos que puede decirse es que sea placentero para las enormes mayorías trabajadoras. Mientras el trabajo siga siendo explotado por alguien –enajenado, para decirlo con el término de los clásicos, alienado– seguirá siendo una pesada carga para quien lo hace.

Esa es la historia de los trabajadores a través de estos 12.000 años desde que podemos reconstruir medianamente la historia: quien realmente produce, quien trabaja y crea la riqueza de las sociedades, está excluido de su aprovechamiento. Parece mentira que pequeñas minorías sean las que se apropian del producto del trabajo de enormes mayorías, pero esa es nuestra historia como especie.

Hasta ahora no parece muy cierta esa máxima de “el trabajo hace libre”, perversamente instalada en el campo de concentración de Auschwitz donde miles y miles de judíos fueron forzados a trabajar como esclavos hasta su muerte por los nazis. En estas condiciones de sociedad con clases sociales, ¿de qué nos libera el trabajo?

El mundo moderno basado en la industria que inaugura el capitalismo hace ya más de dos siglos ha traído cuantiosas mejoras en el desarrollo de la humanidad. La revolución científico-técnica instaurada y sus avances prácticos no dejan ninguna duda al respecto. Si bien es cierto que en los albores de la industria moderna las condiciones de trabajo fueron calamitosas, no es menos cierto también que el capitalismo rápidamente encontró una masa de trabajadores que se organiza para defender sus derechos y garantizar un ambiente digno, tanto en lo laboral como en la vida cotidiana. El esclavismo, la servidumbre, la voluntad omnímoda del amo van quedando así de lado. Los proletarios asalariados también son esclavos, si queremos decirlo así, pero ya no hay látigos.

Ya a mediados del siglo XIX surgen y se afianzan los sindicatos, logrando una cantidad de conquistas que hoy, desde hace décadas, son patrimonio del avance civilizatorio de todos los pueblos: jornadas de trabajo de ocho horas diarias, salario mínimo, vacaciones pagas, cajas jubilatorias, seguros de salud, regímenes de pensiones, seguros de desempleo, derecho de huelga.

A tal punto que para 1948 –no ya desde un incendiario discurso de la Internacional Comunista decimonónica o desde encendidas declaraciones gremiales– la tibia Asamblea General de las Naciones Unidas proclama en su Declaración de los Derechos Humanos que “Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria que le asegure una existencia conforme a la dignidad humana. Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.” Es decir: se consagran los derechos laborales como una irrenunciable potestad connatural a la vida social.

Vemos así que hacia las últimas décadas del pasado siglo esos derechos ya centenarios podían ser tomados como puntos de no retorno en el progreso humano, tanto como cualquiera de los inventos del mundo moderno: el avión, el televisor o la computadora. Por cierto estos avances sociales no son sólo patrimonio socialista: las conquistas laborales son ya mejoras de la humanidad toda. Pero las cosas cambiaron últimamente. Cambiaron en forma demasiado drástica, a gran velocidad. Y cambiaron a favor de las pequeñas minorías que manejan el mundo perjudicando a la mayoría de la población mundial, al amplio campo de los trabajadores.

Con la caída del bloque soviético hacia fines del siglo XX el gran capital se vio triunfador. En realidad no fue que terminó la historia ni las ideologías: ganaron las fuerzas del capital sobre las de los trabajadores, lo cual no es lo mismo. Ganaron, y a partir de ese triunfo comenzaron a establecer las nuevas reglas de juego. Reglas, por lo demás, que significan un enorme retroceso en los avances sociales que mencionábamos.

Los ganadores del histórico y estructural conflicto –las luchas de clases no han desaparecido, aunque no esté de moda hablar de ellas– imponen hoy más que nunca las condiciones, las cuales se establecen en términos de mayor explotación, de pérdidas de conquistas por parte del mundo de los trabajadores. En otros términos, a fines del siglo XX y comienzos del XXI se llegó a condiciones de vida como en el XIX. La manifestación más evidente de este retroceso es la precariedad laboral que vivimos, la que se presenta disfrazadamente con el oprobioso eufemismo de “flexibilización” laboral.

Todos los trabajadores del mundo, desde una obrera de maquila latinoamericana o un jornalero africano hasta un consultor de Naciones Unidas, graduados universitarios con maestrías y doctorados o personal doméstico semi analfabeto, todos y todas atraviesan hoy el calvario de la precariedad laboral (“flexibilización”, para usar el término de moda).

Aumento imparable de contratos-basura (contrataciones por períodos limitados, sin beneficios sociales ni amparos legales, arbitrariedad sin límites de parte de las patronales), incremento de empresas de trabajo temporal, abaratamiento del despido, crecimiento de la siniestralidad laboral, sobreexplotación de la mano de obra, reducción real de la inversión en fuerza de trabajo, son algunas de las consecuencias más visibles de la derrota sufrida en el campo popular.

El fantasma de la desocupación campea continuamente; la consigna de hoy, distinto a las luchas obreras y campesinas de décadas pasadas, es “conservar el puesto de trabajo”. A tal grado de retroceso hemos llegado, que tener un trabajo, aunque sea en estas infames condiciones precarias, es vivido ya como ganancia. Y por supuesto, ante la precariedad, hay interminables filas de desocupados a la espera de la migaja que sea, dispuestos a aceptar lo que sea, en las condiciones más desventajosas. Así las cosas, no se ve por ningún lado que el trabajo “nos haga libres”.

Según datos de Naciones Unidas 1.300 millones de personas en el mundo viven con menos de un dólar diario (950 en Asia, 220 en África, y 110 en América Latina y el Caribe); hay 1.000 millones de analfabetos; 1.200 millones viven sin agua potable. En la sociedad de la información, la mitad de la población mundial está a no menos de una hora de marcha del teléfono más cercano. Hay alrededor de 200 millones de desempleados y ocho de cada diez trabajadores no gozan de protección adecuada y suficiente.

Lacras como la esclavitud (¡esclavitud!, en pleno siglo XXI: la Organización Internacional del Trabajo reporta cerca de 30 millones), la explotación infantil o el turismo sexual continúan siendo algo frecuente. El derecho sindical ha pasado a ser rémora del pasado. La situación de las mujeres trabajadoras es peor aún: además de todas las explotaciones mencionadas sufren más aún por su condición de género, siempre expuestas al acoso sexual, con más carga laboral (jornadas fuera y dentro de sus casas), eternamente desvalorizadas.

Según esos datos, también se revela que el patrimonio de las 358 personas cuyos activos sobrepasan los 1.000 millones de dólares –que pueden caber en un Boeing 747– supera el ingreso anual combinado de países en los que vive el 45% de la población mundial. Trabajar, pareciera, no libera de mucho. Por eso, ante ese trasfondo patético, resalta como una más que apetecible salida ser deportista profesional, o narcotraficante. Ser mafioso ya no queda tan mal; se gana bien y no se trabaja…

En definitiva: en las condiciones en que el gran capital ha comenzado este nuevo milenio con un triunfo a escala planetaria que lo hace sentir imbatible, el trabajo, en todo caso, más bien nos transforma en monos, nos torna más animales. Y ante ello se ofrece como una salida infinitamente más atractiva para cualquier trabajador el negocio del narcotráfico: se gana mucho más trabajando muchísimo menos.

PERO LA HISTORIA NO ESTÁ TERMINADA

Estas últimas décadas fueron de retroceso para los trabajadores, ello es evidente. Pero la lucha sigue. Nadie dijo que la lucha fuera fácil. Si miramos la historia queda claro que sólo con enormes sacrificios se van cambiando las cosas. Y sin dudas, aunque hoy pareciera que nos acercamos más al mono debido a estos retrocesos sufridos, de nosotros, de nuestras luchas depende recuperar el terreno perdido y seguir avanzando más aún como trabajadores, y como especie en definitiva. Recordemos las palabras de Neruda: “podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera”.

Por Marcelo Colussi

 

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De asilos y extradiciones: la internacionalización de la guerra sucia colombiana

 José Antonio Gutiérrez D.

Rebelión

El conflicto colombiano está cada vez más internacionalizado. Varios hechos recientes lo demuestran: por una parte, los pedidos de extradición de militantes de izquierda de varios países por supuestos vínculos con las FARC-EP; por otra parte, la negación por parte del Tribunal de Estrasburgo de la extradición del connotado mercenario israelí Yair Klein; por último, tenemos el asilo conseguido en Panamá por la ex directora del DAS, María del Pilar Hurtado, que denuncia una imaginaria cacería de brujas de la Corte Suprema en su contra. En todos los casos, lo más notable del actual contexto, es que tanto el imperialismo como el Estado colombiano buscan avanzar a un escenario de mayor persecución de los sectores de oposición o de simpatías revolucionarias en todo el mundo, a la vez que se refuerza la tendencia a la impunidad por los crímenes del bloque en el poder en Colombia.

 

Las extradiciones de los internacionalistas: disuasión y desgaste

 

El tema de las extradiciones es un asunto espinoso que está en el centro de la estrategia de internacionalización de la “guerra sucia” por parte de Colombia. Mediante los constantes pedidos de extradición a elementos catalogados “sospechosos” de simpatizar políticamente con la oposición colombiana (armada o sin armas), mediante la fabricación de pruebas espurias, se busca acabar con cualquier escenario internacional que cuestione las políticas guerreristas y abiertamente pro-imperialistas del Estado colombiano. Tal es el caso del pedido de extradición a Colombia que se ha hecho del militante comunista chileno y miembro del Movimiento Continental Bolivariano, Manuel Olate, gracias a “pruebas” sin base jurídica, como son los supuestos archivos del ultra-manipulado súper computador del fallecido comandante de las FARC-EP Raúl Reyes y su simpatía con la causa insurgente en Colombia, como si existiera la figura legal del delito de opinión[1].

 

Manuel Olate no es el primer extranjero al cual se le ha buscado extraditar a Colombia mediante las supuestas pruebas del computador de Reyes: más de dos años antes, en el 2008, mediante la llamada “Operación Cali”, la española María Remedios García había sido arrestada por ser uno de los supuestos enlaces de las FARC-EP en Europa. De igual manera, un número de ciudadanos españoles, italianos, daneses y australianos, estuvieron en la mira por ser, según el paranoico Estado colombiano, las “fichas claves” de las FARC-EP en Europa[2].

 

En el marco de acoso permanente y de criminalización de toda forma de solidaridad con las organizaciones populares colombianas y de toda denuncia del Estado colombiano, el cuco de las FARC-EP, tal cual Al-Qaeda, es un comodín con el cual globalmente se busca criminalizar cualquier expresión de lucha, desde los separatistas vascos hasta la lucha de los mapuche en Chile –frecuentemente, se hace una confusa amalgama en la que todos comparten la misma cama[3]. Aún cuando no se logre el objetivo de extraditar a los internacionalistas, se les desgasta mediante la "guerra jurídica".

 

Guerra jurídica y Operación Europa

 

Como toda acción del Estado colombiano se duplica en líneas paralelas, utilizando así los canales legales e ilegales, junto a los pedidos de extradición, el DAS, la policía política colombiana, implementó todo un plan de infiltración, vigilancia, seguimiento y presiones en el Viejo Continente, llamado “Operación Europa”, el cual se filtró como parte de las investigaciones adelantadas por la Fiscalía sobre el caso de las chuzadas, es decir, el espionaje y acoso a opositores en Colombia[4]. El coordinador de esta red habría sido el funcionario del DAS Germán Villalba, quien se habría dedicado a realizar acciones de espionaje y de “inteligencia” en el Parlamento Europeo, así como visitando diversos foros y seminarios sobre cuestiones de la realidad colombiana. Su labor era determinar quiénes eran los “adversarios” del régimen colombiano y neutralizarlos mediante el desprestigio[5].

 

La ficha del DAS que describe los puntos fundamentales de esta Operación habla por sí sola:

 Operación Europa:

Objetivo: Neutralizar influencia en Sistema Jurídico Europeo.

Comisión de DDHH Parlamento Europeo

Oficina Alta Comisionada DDHH-ONU

Gobiernos Nacionales

Estrategia: Desprestigio

Acción: Comunicados y denuncias, páginas web

Guerra Jurídica[6]

 Como se ve, no se han agotado medios para hostigar a quienes se atreven a denunciar el terrorismo de Estado que impera en Colombia.

 

Las extradiciones como parte del juego diplomático con Venezuela

 Por otra parte, no son solamente los regímenes de la derecha política los cuales colaboran con esta política de persecución transnacional. Hugo Chávez, en Venezuela, ha extraditado recientemente a tres supuestos guerrilleros del ELN y las FARC-EP a Colombia[7]. Esta no es la primera vez que el gobierno de Venezuela extradita presuntos guerrilleros a Colombia, donde no tienen posibilidad ni de juicio justo y donde enfrentarán toda clase de torturas. Por nombrar solamente algunos casos, un presunto guerrillero del ELN había sido extraditado el 2001[8] y 5 presuntos guerrilleros también del ELN habían sido extraditados en Mayo del 2009, en medio de varias operaciones conjuntas en la frontera colombo-venezolana[9]. Ni es la primera, ni tampoco será la última[10]. Al parecer, cada vez que Chávez intenta mejorar las relaciones con Colombia (y de paso, aplacar la estridencia del imperialismo en su contra), se siente obligado a sacrificar a algunos desdichados para dar prueba de “buena fe”. En este caso, al parecer, estos tres presuntos insurgentes serían una ficha de cambio por la extradición a Venezuela del narcotraficante Walid Makled que Chávez venía buscando hace tiempo[11]. Como sea, lo más complejo es la declaración con la cual anunció la extradición, la cual repite los lugares comunes que desde Bogotá y Washington, se machacan día y noche sobre la realidad colombiana:

 

 

“El Gobierno Bolivariano ratifica así su compromiso inquebrantable en la lucha contra la delincuencia y la criminalidad, en estricto cumplimiento de los compromisos internacionales, y bajo los principios de paz, solidaridad y respeto a los derechos humanos”[12]

 

 

Nótese el reduccionismo del complejo conflicto colombiano al discurso unidimensional uribista que lo reduce a un fenómeno de mera “criminalidad”. Nótese además, que los derechos Humanos, cómo no, están representados, en este discurso, por el sacrosanto Estado colombiano. Que no se hable de falsos positivos; ni del cordón umbilical que unía al narcotráfico, al ejército y al paramilitarismo; ni de hostigamiento y asesinato de dirigentes sociales a manos de los aparatos de inteligencia del Estado; ni de que las fuerzas militares sean de lejos las mayores violadoras del Derecho Internacional Humanitario en Colombia. Nada de eso, como decía una canción, “son rumores, son rumores”[13].

 

Mientras los Estados se dan la mano y trituran a los pueblos a su paso, nos queda cada vez más claro que la idea de la integración de los pueblo desde abajo no es lo mismo que la integración de los Estados desde arriba. Como tantos otros, este sigue siendo un debate pendiente.

 

Yair Klein: la ultraderecha no se toca

 

Mientras la persecución contra los sectores con simpatías revolucionarias o contra simples defensores de derechos humanos arrecia, los que han apoyado escuadrones de la muerte de ultraderecha, dictaduras proto-fascistas y otras formas de terrorismo de Estado, pueden estar tranquilos.

 

Tomemos por ejemplo el caso de Yair Klein. Éste es un mercenario israelí, con experiencia en lugares como el Líbano y Sierra Leona, que viajó a Colombia entre 1988-1989 contratado, según él mismo reconoció, por el ejército, por ganaderos, terratenientes, narcotraficantes, para formar escuelas de entrenamiento paramilitar. Esta escuela, conocida como “Cero Uno”, se montó, según testigos, en varias fincas de hacendados y en instalaciones de la Texas Petroleum Co. en el Magdalena Medio (Puerto Boyacá), región donde se consolidó tempranamente ese modelo paramilitar de integración de multinacionales, con terratenientes, narcotraficantes y políticos que con Álvaro Uribe se tomaría la presidencia. Ahí llegó Yair Klein junto a ex soldados británicos y agentes del Mossad, a impartir sus macabras lecciones a nombre de una empresa de seguridad privada, la Hod Halanit (Spearhead Inc.). De su mano, se formaron algunos de los más sanguinarios sicarios y escuadrones de la muerte de la historia colombiana, que aplicaron gustosamente sus conocimientos en técnicas de tortura, terror, descuartizamiento y asesinato en cientos de masacres que desde entonces han enlutado al pueblo colombiano. Por sus servicios se le pagaron la nada despreciable suma de U$80.000[14].

 

El 2002 un juez de Manizales (Caldas), sentenció a Klein a 10 años de prisión por su rol en la formación del paramilitarismo moderno en Colombia, lo cual generó una orden de captura por parte de Interpol. En el 2007 Klein fue arrestado en Moscú e inmediatamente su defensa interpuso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo un recurso para impedir la extradición a Bogotá, argumentando que Klein corría riesgo en las cárceles colombianas, podría sufrir torturas y que no se le podía garantizar un juicio justo. El 4 de Noviembre del corriente año, el Tribunal confirmó su negativa a la extradición al considerar que en Colombia no se pueden garantizar la integridad física de Klein[15]. Así las cosas, Yair Klein ha sido dejado en libertad por Rusia[16].

 

Yair Klein, la hipocresía del discurso de la UE hacia Colombia

 

Permítaseme un paréntesis: este fallo sobre el caso Klein demuestra la hipocresía de la Unión Europea que, por una parte reconoce lo que todos sabemos, y es que en Colombia se tortura (7.500 presos políticos y de guerra colombianos que sufren toda clase de vejaciones y espantosas torturas, ninguno de los cuales tuvo un debido proceso, son prueba viviente de ello –a diferencia de los paramilitares, que reciben trato privilegiado y a los cuales se les permite hasta el ingreso de sus “mozas” a la prisión). Y por otra parte, decide reforzar la “cooperación” con el Estado colombiano y avanzar a un Tratado de Libre Comercio, diciendo que Colombia es un Estado de Derecho respetuoso de los derechos humanos. La carta humanitaria de la UE es así manejada según convenga: para proteger a mercenarios de Israel, Colombia es un Estado incapaz de garantizar un juicio justo y un Estado que tortura. Para avanzar los acuerdos comerciales y para perseguir a la oposición internacionalista de izquierda, Colombia es una democracia en el más pleno sentido del término.

 

Pese a declaraciones altisonantes de indignación por parte de las autoridades colombianas ante el caso de Klein, no nos cabe ninguna duda que a las autoridades de Colombia les conviene que Klein esté bien lejos, en Israel, gozando de su libertad o quizás a lo más, pagando una condena irrisoria en un hotel cinco estrellas[17]. Desde allá no podrá revelar los vínculos ocultos mediante los cuales él contribuyó a consolidar el Estado paramilitar. Recordemos que la lógica de silenciar a los que pudieran destapar la olla podrida del Estado colombiano y de su estrategia de guerra sucia primó a la hora de extraditar a los líderes paramilitares colombianos de las antiguas AUC a los EEUU[18]. Cuando estos líderes comenzaron a hablar de sus vínculos con empresarios, políticos, militares y funcionarios, fueron extraditados fuera del país, a purgar condenas por delitos de narcotráfico, con lo cual su relato de la guerra sucia y de los crímenes de lesa humanidad ordenados por el bloque en el poder fue efectivamente acallado. Como se ve, la figura de la extradición puede funcionar en más de un sentido para silenciar las críticas y las verdades molestas…

 

Asilo para los parapolíticos: golpe al lavado de imagen de Colombia

 

Tradicionalmente, han sido los militantes de izquierda, opositores, defensores de derechos humanos y dirigentes populares colombianos los que han debido escapar al genocidio pidiendo asilo en otros países. Pero ahora, como parte de las paradojas de la vida, son los aliados ultraderechistas de Uribe, ciertos elementos de la élite política más parásita, corrupta y delincuencial que ha tenido Colombia[19], los que han comenzado a pedir asilo en el extranjero. La tendencia la inició ni más ni menos que el propio primo del ex presidente Uribe, el parapolítico Mario Uribe, quien corrió a refugiarse a la embajada de Costa Rica en Abril del 2008, cuando vio que se le procesaría por vínculos con paramilitares[20].

 

Recientemente, el ex Ministro Sabas Pretelt buscó infructuosamente asilo también en Costa Rica[21], al ser llamado a juicio por su participación en la cuellopolítica y la yidispolítica, procesos por tráfico de influencias y cooptación de políticos con los cuales se consolidó una red de políticos mafiosa al lado de Uribe y se garantizó, de manera inconstitucional, un segundo mandato para Uribe[22]. Más suerte, tuvo la ex directora del DAS, María del Pilar Hurtado, quien recibió asilo por parte del gobierno criminal de Martinelli en Panamá[23], mientras huye de la Corte Suprema que la busca por la parte que tuvo, como directora de la policía política, en el seguimiento ilegal, acoso y amenazas a dirigentes sociales, miembros de la oposición y magistrados[24].

 

Este asilo es un bochorno para Santos, pues una de las tareas principales que se ha impuesto es la de recomponer la imagen internacional de Colombia como un ejemplo democrático. Por eso se han visto forzados a tomar posición, aún cuando lo hagan de mala gana. Pero mientras la cancillería y la procuraduría colombianas han emitido tibias quejas ante Panamá[25], el ex presidente Uribe ha salido a defender, a capa y espada, a sus socios. En declaraciones hechas en Honduras, Uribe defendió el derecho a asilo de los parapolíticos y torcidos que pululan en las estructuras del Estado colombiano y que forman el círculo íntimo del uribismo, mediante un ataque abierto a la Corte Suprema:

 

 

“Muchos de mis compañeros no tienen garantías y la persecución sobre ellos también amenaza sus vidas: hay imputaciones basadas en testigos con comprobada capacidad de mentir y con claros indicios de estar al servicio de los criminales; la justicia está sometida a la presión permanente de algunos opinadores que inexplicablemente la extorsionan con la pluma difamadora; no ha sido desvirtuada la relación entre la injustificada demora para elegir Fiscal y el interés de presionar en contra del anterior Gobierno; al ex Vicepresidente Francisco Santos se le acusa por una declaración sacada de contexto; a Bernardo Moreno lo destituyen por cumplir el deber en medio de la coacción de la Corte sobre la Procuraduría; a Mario Aranguren lo tienen en la cárcel por cumplir honestamente el deber de analizar movimientos financieros que podrían provenir del narcotráfico; y, el Presidente de la Corte prejuzga.

 

El Estado de Derecho no se desfigura por el asilo que hace parte de la normatividad internacional y doméstica, el Estado de Derecho se anula cuando la justicia se pone al servicio de la política o cae en la trampa de la venganza de los criminales.”[26]

 

 

Las contradicciones detrás del asilo de Hurtado Sabido es que el uribismo se enfrentó de lleno a la Corte Suprema, y que esta no ha querido ceder a la primacía absoluta del Ejecutivo por sobre los otros poderes del Estado[27]. Tal enfrentamiento no se caracterizó por los vicios de carácter de Uribe. No es porque Uribe fuera camorrero y corroncho que había conflicto entre los poderes, sino por la propia naturaleza política del proceso de fascistización liderado por Uribe. Como hemos dicho en un artículo anterior, en casos de crisis hegemónica del capitalismo, como el experimentado por Colombia durante las últimas tres décadas, el Gran Capital busca una cierta “libertad de acción” que le permita imponer su solución a la crisis, saltándose las reglas del juego democrático[28]. Ese es el contexto en el cual se desarrollan procesos de fascistización como el caso colombiano. En palabras de Poulantzas, analizando los fascismos clásicos:

 

 

 

"El derecho (...) ya no regula: es la arbitrariedad la que reina. Lo que caracteriza el Estado de excepción no es tanto que infrinja sus reglas sino que ni aún da sus propias "reglas" de funcionamiento; en el sentido (...) de un sistema, es decir, de un conjunto que prevea -y permita prever- sus propias transformaciones. El caso es particularmente claro en lo que concierne al Estado fascista y a la ‘voluntad del jefe’ (...) Esto toma la forma de un derecho que ya no pone límites de principio entre lo ‘privado’ y lo ‘público’; todo cae virtualmente en la esfera de intervención estatal"[29]

 

 

En este sentido de contradicciones inter burguesas expresadas en el seno del Estado, debe entenderse el ataque de Uribe a la Corte Suprema, y también debe entenderse la relativa autonomía que la Corte Suprema ha intentado mantener y que se expresa en su determinación de juzgar a los parapolíticos. Y Uribe ahora está solo. Él se sabe solo. Santos está tratando de limar las asperezas en el bloque en el poder e intentando recomponer las relaciones cordiales entre los poderes del Estado, aún cuando el Ejecutivo siga siendo hegemónico. Por eso es que Uribe vuelve a la carga, defendiendo ahora el derecho al “asilo” de sus compinches como otra manera de garantizar la impunidad, pues sabe que el próximo puede ser el mismo. Bien podría la oligarquía sacrificarlo como un chivo expiatorio para garantizar la estabilidad del régimen. Y aunque Santos no pareciera estar dispuesto a poner las manos al fuego por Uribe, tampoco estará dispuesto a reaccionar en términos demasiado airados ante el recurso del asilo de los uribistas recalcitrantes. Tal vez algún día él mismo deba refugiarse en una embajada. Al final de cuentas, Santos y Uribe representan fracciones tan sólo ligeramente diferentes de u mismo bloque dominante y ambos están untados por el mismo pecado original –el vínculo con el paramilitarismo y con el terrorismo de Estado.

 

A internacionalizar la solidaridad y profundizar las contradicciones del sistema

 

Este panorama, en que extradiciones van y vienen, unas siguen su curso y otras son negadas, y en donde la ultraderecha recurre al asilo político, nos revela el complejo escenario de internacionalización del conflicto colombiano al que vivimos. En la era de la “Guerra contra el Terrorismo” no es posible esperar que un conflicto de consecuencias tan hondas como el colombiano se restrinja a las fronteras de este país. De esto es conciente el propio Estado colombiano, y a principios de año miembros del cuerpo diplomático sostuvieron una reunión para explorar las maneras de diseñar mecanismos para impedir que en el extranjero surjan voces que hagan “apología del crimen o del terrorismo” –es decir, que cuestionen al Estado colombiano y su guerra contrainsurgente[30].

 

Creemos que el diseño de esa política exterior, elaborada desde los sectores duros del uribismo (y la cual sigue aplicando Santos), se ha venido implementando de manera exitosa. Ella busca:

 

a. Aislar a los actores insurgentes en Colombia por todos los medios. La guerra sucia en Colombia hizo gran parte de esta tarea a nivel doméstico (genocidio de la UP, A Luchar, Frente Popular, diversos movimientos sociales, etc.), por ello la existencia de interlocutores en el plano internacional asumen especial importancia. En este escenario, el acoso judicial (lo que en la jerga del DAS se conoce como “guerra jurídica”) a los internacionalistas asume un rol central, y aún cuando no se consigan todas las extradiciones solicitadas, se consigue que los defensores de derechos humanos, militantes de izquierda, o simpatizantes ideológicos de la insurgencia deban pasar a la defensiva, deban entrar al juego de defenderse en lugar de denunciar al régimen. Cumple también un efecto intimidatorio en el que el temor a la extradición pueda inhibir la menor sombra de “simpatía” (o aún “empatía”) con la insurgencia, aún cuando no sea más que reconocer el origen histórico que ésta tiene en las injusticias estructurales de la sociedad colombiana. Esta política ha sido exitosa en generalizar un discurso político (sobre todo en el sector de las ONGs, el cual fue virulentamente atacado por el uribismo) en el cual se responsabiliza, primero y antes que a nadie, a la insurgencia de cualquier desgracia que ocurra en Colombia.

 

b. Garantizar la impunidad para los crímenes de la oligarquía y del Estado. Tanto la figura de la extradición (ej. Los paramilitares enviados a EEUU por cargos de narcotráfico), de la no extradición (ej. Yair Klein), como del asilo (ej. María del Pilar Hurtado en Panamá), tienen en común que refuerzan la impunidad en Colombia, sobre todo, cuando estas herramientas son utilizadas para silenciar las verdades molestas. Esta impunidad no se da libre de contradicciones –luchas entre organismos del Estado, entre aparatos del Estado, entre ramas del Estado, con sus socios extranjeros, etc. Pero ninguna de esas contradicciones altera por sí sola la apacible calma con la que se perpetúa, día tras día, la cultura de la impunidad en Colombia.

 

Por eso es importante profundizar las contradicciones generadas por esta estrategia de internacionalización del conflicto mediante la guerra jurídica. Mientras se argumenta la extradición de los supuestos “vínculos” de la “guerrilla”, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y el gobierno de Panamá (amigo de Colombia) reconocen que en Colombia se tortura y que no existen garantías para debido juicio. Claro, todos sabemos que a quienes se tortura y se condena tras pantomimas jurídicas es a la izquierda, no a la derecha. Pero ese reconocimiento implícito debiera ser explotado a fondo por el movimiento de solidaridad internacionalista con la lucha del pueblo colombiano. Si el Tribunal de Estrasburgo reconoce que en Colombia se tortura, ¿qué cartas tomará en el asunto la Unión Europea en lo relativo al Tratado de Libre Comercio con Colombia? ¿Si Yair Klein no es extraditado a Colombia porque se teme por su integridad física, por qué Chile debería extraditar a Manuel Olate? ¿Cómo entender, entonces, la extradición por parte de Venezuela de supuestos guerrilleros, que ni recibirán juicio justo ni se respetarán sus derechos humanos más esenciales? Si se da asilo a María del Pilar Hurtado, ¿en qué quedamos, es Colombia una democracia o no? ¿Cómo se va a saldar la contradicción entre la necesidad de proteger a los que "saben demasiado" con la necesidad de mostrar una cara normalizada hacia afuera?

 

Obviamente, estas contradicciones no se resolverán de manera espontánea. Aunque esta lucha asuma formas jurídicas, estamos, ante todo, frente a una lucha de carácter político. La oligarquía colombiana, en acuerdo con sus patrones imperiales, tiene un esquema de internacionalización del conflicto bastante claro. Si los sectores populares no internacionalizamos la solidaridad bajo preceptos muy claros, que ataquen los fundamentos mismos de la mal llamada “Guerra contra el Terrorismo”, estamos entregando en bandeja de plata no solamente al pueblo colombiano digno que resiste de mil maneras, todos los días, los embates de un sistema que criminaliza toda forma de disidencia. También estamos permitiendo que se consolide un sistema de criminalización trasnacional de la protesta, del cual cualquiera podría ser víctimas el día de mañana.

Euro

Moneda única

El día que murió el euro

03 diciembre 2010 The Independent Londres
"De Maggie con amor".
"De Maggie con amor".
Presseurop 
 
¿Podría hundirse la moneda de Europa? Y si fuera así, ¿qué ocurriría? Sean O’Grady imagina un futuro en el que los Estados miembros vuelven la vista atrás. 

 
Berlín, 29 de septiembre de 2013. Angela Merkel vuelve a ser elegida canciller con una victoria aplastante y sin precedentes. “La mujer que salvó a Alemania” brilla ante una multitud de seguidores, en la Puerta de Brandenburgo. Tras unas palabras de agradecimiento y con un gesto excepcionalmente extravagante, la canciller Merkel se saca del bolsillo de la chaqueta un billete de 100 nuevos marcos. Lo muestra a la multitud agitándolo. La gente grita para expresar su aprobación. Todos entienden el mensaje. Su pesadilla del euro ha terminado. En realidad había acabado hacía ya dos años.
Los sucesos del 16 de septiembre de 2011, “el día de la muerte del euro”, difícilmente podrían haber tenido un inicio menos dramático. Porque el golpe final a la credibilidad del euro no fue producto de otro día de agitación ni de otra gran cumbre, sino que lo asestó un grupo de jueces del Tribunal Constitucional Alemán en Karlsruhe.
En una sala de conferencias sin ventilación y decorada únicamente con una bandera alemana, tres juristas alemanes de mediana edad ejecutaron a la moneda única europea con tanta indiferencia como si se les hubiera pedido la revocación de una nueva ley sobre perros peligrosos. Era “inconstitucional” para el gobierno alemán seguir financiando al resto de Europa: “La monetización de los instrumentos de deuda extraterritoriales infringe la Ley Fundamental de la República Federal”. El euro había acabado.

Bancos cerrados y cajeros vacíos

El tribunal pronunció el veredicto a las once y once de la mañana. A mediodía, casi todos los bancos de la eurozona habían cerrado sus puertas. Los cajeros se quedaron rápidamente sin billetes, pues los clientes querían tener en sus manos los ahorros de toda una vida. Como el propietario de una casa incapaz de mantenerse al día en los pagos, las juntas directivas de los bancos simplemente entregaron sus llaves a los tesoros nacionales. De nuevo, era problema del gobierno. Pero esta vez, los gobiernos también se habían quedado sin dinero.
En todo el continente, se detuvo el gran engranaje monetario internacional. El mecanismo habitual de pagos para liquidar deudas y transacciones de tarjetas de crédito, débitos directos, domiciliaciones y cheques empezó a fallar cuando los bancos se negaron a cumplir con los pagos de sus clientes. Al igual que el sistema de alcantarillado bajo sus hogares, los europeos habían dado por sentado durante décadas el buen estado de los bancos. Y cuando éstos se bloquearon, empezó a emanar un hedor infernal.
Los mercados de valores de París, Frankfurt y Londres y luego en todo el mundo, registraron sus peores caídas desde la década de los años treinta. Se daba por segura otra profunda depresión económica. El apuro por vender euros que se vio en las semanas anteriores se convirtió en pánico generalizado. Incluso aquellos que no poseían conocimientos financieros cayeron en la cuenta de que el viejo euro no valía nada, porque su valor era indeterminado. Algo se rescataría, cuando el euro se volviera a convertir a las monedas nacionales nuevamente reconstituidas. Pero para muchos ahorradores de la UE y acreedores de deudas del gobierno irlandés, griego, español e italiano y de bonos bancarios, era imposible estimar cuánto. Lo que sí sabían es que sería menos.

Un muerte anunciada

La primera ventana que se echó abajo esta vez fue en Madrid, minutos después de que la gente saqueara la sede del ministerio de Economía. La policía antidisturbios y el ejército al principio no sabían qué hacer, pero cuando la gente puso flores en los cañones de los rifles, se pusieron del lado de la muchedumbre. Después de todo, las familias de los militares y los policías ya habían sufrido con las medidas de austeridad fallidas de los últimos años. El Estado español se tambaleaba. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero prometió hacer “lo que fuera necesario” para mantener la unidad de España, a pesar de los disturbios civiles por toda Cataluña.
Al ministro de Exteriores irlandés, Gerry Adams, en misión de “solidaridad” en Barcelona, se le veía incómodo cuando le hacían fotos dentro de un banco asolado, mientras se escuchaba la explosión de una bomba en algún lugar de fuera. Los catalanes, de manera unilateral, declararon su independencia. Para la hora del té, los primeros ministros de Estonia y Portugal ya habían dimitido. La calificación crediticia de Grecia se había desplomado por debajo de la de Malawi.
Pero toda esta situación no pilló a los políticos de Europa totalmente desprevenidos. Desde la primera crisis de la deuda soberana en Grecia, en mayo de 2010, habían comenzado a “pensar en lo impensable”. Tras los rescates sucesivos de Irlanda en noviembre de 2011, de Portugal en diciembre y de España en enero de 2012, el fondo de rescate de la UE se quedó sin un céntimo cuando Silvio Berlusconi pidió más. Bélgica fue la primera nación a la que se le negó ayuda, aunque con la excusa de que, al fin y al cabo, tampoco tenía un gobierno permanente y era posible que dejara de ser una nación en breve. Al igual que los catalanes, los separatistas flamencos aprovecharon esta oportunidad.

El nuevo euro, una curiosidad financiera

Ahora, los líderes de la UE aplicaban su “Plan B”. La canciller Merkel había insistido en hacerlo, porque “la paciencia de Alemania se había agotado”. Primero, el "nuevo euro" sustituyó automáticamente al antiguo y esta nueva moneda tendría un valor sólo del 80 por ciento con respecto a la anterior. Todas las deudas y los ahorros se ajustarían en consecuencia y sus valores se rebajarían drásticamente.
Pero aquí no acabó el dolor para los que se encontraban en las economías más débiles. Porque el nuevo euro era simplemente un puente hacia la rehabilitación de las antiguas monedas nacionales. De hecho, el nuevo euro era sencillamente una “unidad de contabilidad”, una cesta de monedas nacionales que se rehabilitarían al completo, pero que por ahora se mantenían bloqueadas en el nuevo euro con un valor fijo, aunque en muchos casos era un valor bastante bajo que se volvería a devaluar en breve.
Cuando se restablecieron estas nuevas monedas nacionales el 1 de enero de 2012, el nuevo euro se intercambiaba libremente por los nuevos dracmas, las nuevas libras irlandesas, los nuevos escudos, los nuevos francos belgas, las nuevas pesetas, etc. El problema era que los ciudadanos de estos países vieron que con el fajo de billetes que tenían compraban incluso menos que con los nuevos euros y que con los euros originales antes de éstos. En algunos casos, habían perdido el 50 por ciento o más de su poder adquisitivo.
Eslovenia, Eslovaquia, Malta y la parte de Chipre que no estaba ocupada por Turquía fueron los únicos territorios que quedaban en 2013 en los que aún circulaba el nuevo euro, una curiosidad financiera, más que una divisa de reserva global.

La moneda única desapareció sin más

Aún así, en Alemania, Finlandia, Austria, Países Bajos y alguna que otra nación, se invirtió el empobrecimiento. De repente, los consumidores se encontraron en una situación mejor cuando fueron a gastar sus nuevos marcos, marcos finlandeses, schillings y guilders. El “Franc Fort 2” de Francia intentó mantener su valor contra el nuevo marco, con resultados contradictorios.
En “mi última conferencia de prensa” en mayo de 2012, un agotado presidente Sarkozy tachó a los especuladores de la moneda y a los periodistas de “pedófilos idiotas” y añadió “caballeros, ya no tendrán a Sarko para meterse con él”. Perdió la presidencia frente a Dominique Strauss-Kahn, el antiguo director del FMI, que volvió a su Francia natal para conquistar el Elíseo. El lema de DSK fue: “Nunca creí en el euro”.
En Gran Bretaña, la agonía del euro se observó desde un espléndido aislamiento. Los políticos responsables de haber mantenido la libra fuera de esta situación recibieron los agradecimientos con retraso. Una débil Margaret Thatcher, en silla de ruedas y empujada por su hija Carol, salía de su casa de Belgravia para aceptar las gracias de un pequeño grupo de euroescépticos. ¿Acaso no había avisado de que el euro no sólo era perjudicial económicamente para Gran Bretaña, sino para todos en Europa?
Poco después del lanzamiento del euro en 1999, un operador de divisas desconocido en Londres la había calificado de “moneda de inodoro”. En algo más de una década, se tiró de la cadena y desapareció. La noticia apenas ocupó las portadas de Delhi y Pekín.

Tendencias
La conspiración del marco en plena ebullición
Los profetas de la caída ya lo saben: el marco alemán está a punto de regresar. "Es cuestión de unas semanas", contaba recientemente el diario Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung, que ha seguido las actividades de Walter K. Eichelburg. En sus semanarios y en su foro Hartgeld.com, este vienés que se ha autoproclamado experto financiero "logra llamar la atención de un público en la comunidad de Internet que está enojado desde el primer rescate de un Estado en Europa".
Eichelburg asegura que una serie de altos responsables políticos y financieros le han confiado que "desde finales de 2009, el jefe del Bundesbank [Axel Weber] distribuyó a su círculo de seguidores billetes de marcos recién impresos“. En cuanto a Angela Merkel, en mayo de 2010 y presionada por el presidente francés, tuvo que dar marcha atrás y dio la orden de recuperar todos los billetes ya distribuidos para guardarlos en un lugar seguro. Eichelburg aconseja a sus clientes que inviertan en oro y organiza cursos de supervivencia en los que sus discípulos aprenden a elaborar carne ahumada o a arreglárselas sin electricidad. Y todo por supuesto se paga en euros.

NOMBRAMIENTO DEL PARTIDO SOCIALISTA ALLENDISTA




Nota de Prensa
 
El Partido del Socialismo Allendista nombra al Comandante Tomas Borge embajador  Latinoamericano del Allendismo del Siglo XXI
 
 
Los dirigentes del Partido del Socialismo Allendista se reunieron  hoy sábado 4 de noviembre en Santiago con el Comandante sandinista Tomás Borge al cual agradeceieron su homenaje al Presidente Salvador Allende en su discurso pronunciado al recibir el Doctorado Latinoamericano Honoris causa otorgado al Comandante Tomas Borge por el Instituto Latinoamericano de Altos Estudios Sociales ILAES Posgrados el pasado viernes 3 de diciembre en Santiago.
 
Esteban Silva, Presidente de su Comité Ejecutivo y Carlos Moya, Presidente de la Comisión Política le señalaron al Comandante Borges junto la delegación de su Comité Ejecutivo  la vigencia para Chile del pensamiento y proyecto que encarnó Salvador Allende, señalándole que este es hoy un camino plenamente actual en nuestra América que con el socialismo del siglo XXI y la democracia participativa se encuentran  otros pueblos en la República Bolivariana de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua y le explicaron al Comandante Borge el proceso de organización y Congreso constituyente a nivel nacional del Partido del Socialismo Allendista y el objetivo de impulsar una gran confluencia plural y  unitaria de las fuerzas de izquierda y Allendistas para construir un instrumento político y una alternativa a la derecha gobernante y a la Concertación. Luchar por una Asamblea Constituyente para una nueva Constitución, articulando las luchas sociales y políticas antineoliberales para retomar un proyecto de transformación Allendista anticapitalista, democrática e integracionista  pendiente para el Chile del siglo XXI.
 
El Comandante Tomas Borge se refirió al proceso de transformación y a los avances que vive hoy Nicaragua con el gobierno sandinista del Presidente Daniel Ortega y analizó junto a los socialistas allendistas los procesos y alternativas antineoliberales y socialistas que encabezan Hugo Chávez,Evo Morales y Rafael Correa compartiendo además una semblanza personal del comandante Fidel Castro.
 
Finalmente los dirigentes del Partido Socialista Allendista nombraron al  Comandante Tomas Borge embajador Latinoamericano del Allendismo del siglo XXI:
 
Prensa Partido del Socialismo Allendista
 
 



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CENTRO DE ALERTAS PARA LA DEFENSA DE LOS PUEBLOS

Wikileaks en Venezuela:  
Espionaje, Propaganda y Desinformación
 
Por Eva Golinger
 
El primer lote de los documentos secretos y confidenciales del Departamento de Estado publicados por Wikileaks incluye más de una docena de cables de la Embajada de Estados Unidos en Caracas, evidenciando sus acciones de espionaje contra el gobierno de Hugo Chávez, el uso de los medios y dirigentes de la oposición como informantes y fuentes, y comentarios groseros sobre el país

La publicación por Wikileaks el domingo, 28 de noviembre, de más de 250,000 cables fugados ilegalmente del Departamento de Estado de Estados Unidos ha causado escándalos a nivel internacional sobre los métodos, las perspectivas y las maniobras sucias de la política exterior estadounidense. Casi ningún país o gobierno del mundo se queda libre de mención en los miles de documentos secretos y clasificados del gobierno estadounidense, que están siendo publicados durante un periódo de meses para poder apreciar la calidad de la información, mientras se somete a Washington a una tortura prolongada.

Los primeros cientos de documentos publicados son principalmente de las embajadas de Estados Unidos en Europa y el Medio Oriente, y también del propio Departamento de Estado y la Secretaria de Estado, Hillary Clinton. Pero el fundador de Wikileaks, Julian Assange, ahora clasificado como “terrorista” y “enemigo combatiente” por Estados Unidos, también ha hecho público un grupo selecto de cables de las embajadas estadounidenses en América Latina.

Aproximadamente 14 documentos, hasta ahora, han sido publicados que fueron preparados desde la Embajada de Estados Unidos en Caracas, aunque también, varios otros cables de distintas sedes diplomáticas de Washington en el mundo hacen referencia a Venezuela y al Presidente Hugo Chávez. De los documentos publicados desde Caracas, la mayoría destaca la obsesión de Washington con la relación de Venezuela con dos países en particular: Cuba e Irán.

ATACANDO A BARRIO ADENTRO – LA DESINFORMACIÓN

Un documento, el primero publicado por Wikileaks sobre Venezuela, critica al programa exitoso de salud, Barrio Adentro, que garantiza la atención médica gratuita y accesible a todos los venezolanos. El cable, que fue redactado por el ex Embajador Patrick Duddy en diciembre 2009, cita solamente fuentes anti-chavistas, incluyendo un reportero del periódico opositor, El Universal, y varios médicos que trabajan en clínicas y hospitales privadas.

Hay poca mención sobre los miles de millones de dólares que el gobierno venezolano ha inyectado en el sistema de salud, no solamente para renovar los hospitales públicos viejos, que fueron abandonados y olvidados por gobiernos anteriores, sino también para crear un nuevo sistema de atención médica con alta tecnología y facultades modernas. El cable de la Embajada cínicamente se hace referencia a este sistema como “paralelo”, aunque no lo es.

Al final del cable, los comentarios de Duddy revelan o su ignorancia o su distorción intencional de los hechos, cuando dice, “La calidad de la salud en Venezuela ha declinado mientras que el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela (GBRV) ha reorientado los recursos del sistema médico tradicional hacia Barrio Adentro”. La evidencia real confirma el contrario. Por primera vez, en Venezuela se garantiza la salud – gratuita, accesible y de calidad– a todos y todas, desde el nivel preventativo hasta los tratamientos e intervenciones más avanzadas; y eso, obviamente es un punto sensible para Washington, que actualmente tiene uno de los peores sistemas de atención médica en el mundo.

INFORMANTES Y ESPÍAS

Los cables de la Embajada en Venezuela no solamente revelan una distorción de la realidad venezolana, que es un intento de proyectar una imagen negativa del gobierno de Chávez y así justificar cualquier acción en su contra, pero también revelan quienes son las fuentes principales del gobierno estadounidense y como operan los diplomáticos estadounidenses como espías.

Un documento - un análisis fuerte sobre la supuesta presencia cubana en los servicios de inteligencia de Venezuela y en otras instituciones del gobierno - sería muy alarmante a primera vista. El cable, cínicamente titulado “Cuba/Venezuela Eje de la Travesura: La vista desde Caracas”, fue redactado por el infame Embajador William Brownfield en enero 2006, y alega que los cubanos han penetrado casi cada aspecto del país. El tono recuerda las campañas de miedo durante la Guerra Fría sobre la “expansión comunista” y el “terror rojo” en el hemisferio. Esta vez, en lugar de los rusos, son los cubanos.

Pero, cuando se lee el cable con detalle, se hace evidente que las fuentes detrás de la supuesta “invasión castro-comunista” en Venezuela son dirigentes de la oposición, como el fugitivo de la justica Manuel Rosales, empresarios multimillonarios, como Jaime Pérez Branger, miembros de partidos de la oposición, como Pedro Pablo Alcantara, Alfredo Coronil y Carlos Casanova de Acción Democrática, militares anti-chavistas y periodistas de los medios opositores. Estas personas, entre otras, están trabajando como informantes para el gobierno estadounidense, suministrando información distorcionada sobre su propio gobierno para justificar su derrocamiento.

Hasta Brownfield mismo reconoce la debilidad de la información dada por sus “fuentes”, utilizando frases como “Reportajes anecdóticos sugieren…”, “Informes menos confiables revelan…” y “Reportajes sensibles no confirmados indican…” No obstante, un cable como este, basado en fuentes no confiables, fue clasificado como “Secreto/No Extranjeros” y enviada a la Secretaria de Estado, el Consejo Nacional de Seguridad, el Comando Sur, y una cantidad de otras embajadas y consulados estadounidenses desde Brasilia, La Paz, Lima, Managua, Quito, Buenos Aires, Santiago y México, hasta Bruselas, Lisboa, Madrid, Paris, London, Roma y La Haya.

Información que no está confirmada, que viene de fuentes exclusivamente anti-chavistas y que en general, no tiene ningún fundamento en la realidad, está siendo utilizada para diseñar las políticas de Estados Unidos hacia Venezuela. Los documentos publicados por Wikileaks evidencian que este escenario peligroso se repite en la diplomacia estadounidense por todo el mundo.

Los documentos de Caracas también evidencian como los empleados de la Embajada violan su estatus como diplomáticos para realizar espionaje contra el gobierno venezolano. En el cable sobre “la invasión castro-comunista”, Brownfield revela que el Departamento de Defensa (DOD) monitorea diariamente las activdades de vuelos de Cuba a Venezuela, y luego, funcionarios de la Embajada espían desde el aeropuerto para ver cuantos pasajeros se encuentran en los aviones: “Funcionarios de la Embajada han observado vuelos regulares de cubanos – o venezolanos regresando de visitas oficiales en Cuba – en el aeropuerto de Maiquetía…La Embajada no puede determinar cuantos cubanos vienen en los vuelos…”

Lo que le preocupa a Brownfield, además de mantener la vigilancia en el aeropuerto, viendo a los aviones llegar y salir, es cómo la relación Cuba-Venezuela puede afectar a Washington. “El impacto de la participación de Cuba en la inteligencia venezolana podría afectar directamente a los intereses estadounidenses”, comenta, preocupado por “la experiencia y conocimiento que los servicios cubanos pueden ofrecer…sobre las actividades del gobierno de Estados Unidos (USG)”. Entonces, Washington está preocupado porque sus actividades clandestinas en Venezuela podrían ser expuestas si los venezolanos mejoran su capacidad de inteligencia.

En otro documento, titulado “Explicando la cercanía de Venezuela con Irán”, el Embajador Brownfield invoca el “terror iraní” y comenta, “El apoyo de Venezuela para un país que tiene ambiciones nucleares, apoya al terrorismo y habla de borrar a Israel del mapa es de grave preocupación. También alarma a otras naciones – como Francia…Nosotros podemos explotar esta alarma”. ¿Cómo la explotarían? ¿Buscarían como dañar la relación entre Venezuela y Francia?

De hace años Washington realiza esfuerzos, inexitosos, para aislar al gobierno de Hugo Chávez en el mundo. Estos cables revelan algunas de las tácticas sucias empleadas para esa operación de desprestigio.

En el cable sobre Irán, Brownfield comenta que Washington no debería “desestimar los rumores sobre el uranio”, haciendo referencia a acusaciones sobre un supuesto suministro de uranio de Venezuela a Irán. Pero en un cable más recién de junio 2009, redactado por el más estable Encargado de Negocios John Caulfield, se contradijo la actitud bélica de Brownfield. “Aunque los rumores sobre un suministro de uranio de Venezuela a Irán podrían reforzar las credenciales revolucionarios del gobierno, parece que tienen poco fundamento en la realidad…es muy improbable que Venezuela esté suministrando uranio venezolano a otros países”.

CAMPAÑA DE PROPAGANDA

En 2008, la Embajada de Estados Unidos en Caracas decidió que era tiempo para emplear los servicios pesados del equipo de operaciones psicológicas del Pentágono para bombardear a Venezuela con propaganda pro-estadounidense, y contrarrestar, lo que comentó un cable de la Embajada en marzo 2008, el “anti-americanismo de Chávez”.

"La Embajada en Caracas solicita el apoyo del Departamento de Defensa (DOD) para ejecutar un plan estratégico de comunicaciones. El objetivo de este programa es influir sobre el ambiente informativo dentro de Venezuela…El apoyo de DOD mejoraría muchísimo las actividades existentes de diplomacia pública y promoción de la democracia de la Embajada”.

Influyendo sobre el “ambiente informativo” en Venezuela con el apoyo del Pentágono es claramente una violación grave de la soberanía venezolana. Evidencia externa confirma que este programa de operaciones psicológicas y propaganda pro-estadounidense está en marcha. El presupuesto del Departamento de Estado para el 2011 incluye un fondo multi-millonario para transmitir un “programa de televisión de 30 minutos, 5 días la semana en español para Venezuela”. Y el presupuesto del Pentágono para el 2011 incluye un programa nuevo de “operaciones psicológicas” para el Comando Sur (América Latina).

El contenido en algunos de los cables de la Embajada puede ser verificado con hechos reales y evidencia que lo corrobora, mientras que otros datos se quedan en el mundo de rumores y fuentes chimbos. Lo que sí está claro es que los documentos reafirman el aumento en agresiones contra Venezuela y la escalada en la política hostíl de Washington hacia el gobierno de Hugo Chávez, incluyendo la voluntad de utilizar rumores sin fundamento para hacer acusaciones muy peligrosas.